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martes, 12 de julio de 2016

DURRUTI El mito rojo y negro y el video se la entrevista hecha por el periodidista Van Passen al compañero Buenaventura Durruti en Barcelona el 24 de juñio de 1936.






10/07/2016El mito rojo y negro -




El mito rojo y negro.







ANA GAITERO | LEÓN

Roja y negra es la bandera de la CNT. Rojo y negro es el mito de Durruti. Un hombre con una vida apasionada que murió prematuramente, con 40 años cumplidos, en un episodio lleno de misterio. No queda rastro de la casa en la que vio la luz, con un sonoro llanto vital, el líder anarquista aquel 14 de julio de 1896.


El rollo de Santa Ana desapareció bajo la piqueta en los años 80 y, entre los escombros, la humilde vivienda de Santiago Durruti y Anastasia Domínguez, el padre de origen vasco-francés y la madre de ascendencia catalana. Le bautizaron José por gusto y Buenaventura porque era el santo del día. Una costumbre de la madre.


Pepe, así le llaman en la familia, era el segundo de los ocho retoños del matrimonio: Santiago, Pepe, Rosa, Castorio Vicente, Pedro Catero, Benedicto, Pedro Marciano y Manuel. El padre era curtidor y participó junto a su hermano Ignacio en la huelga que este gremio protagonizó en 1903 en León para reivindicar la jornada de 10 horas.


El abuelo Lorenzo, que abrió una cantina en la calle Renueva tras llegar de Aiherre (Laburdi), Francia, en los años 60 del siglo XIX, prófugo de las tropas de Napoleón III, tuvo que cerrar el establecimiento por la solidaridad que mostró con los huelguistas. Y también se hizo curtidor. Tiempos difíciles y violentos. «La gente se piensa que la jornada de ocho horas, las pensiones y todo lo demás vino de bobilis-bobilis...», reflexiona José Buenaventura Durruti, un célebre ferroviario que dedica su jubilación a cuidar las máquinas y la historia de los caminos de hierro, y que es sobrino del mito revolucionario.


La huelga dejó a la familia tocada económicamente y los chicos pasaron de la escuela de la calle Misericordia a las aulas, más humildes, que regentaba el maestro Ricardo Fanjul en la calle El Cid. Muy cerca de allí, en el asilo de ancianos que estaba en la actual audiencia, dio Durruti su primer mitin. O por lo menos una soflama.


Pepe se sintió muy impresionado por las condiciones de vida de aquellos hombres que recogían colillas del suelo para fumar, tal y como relató su hermano Santiago a Julio Llamazares. Durruti se puso a trabajar en una una huerta de Santa Ana y vendió los melones con los que le pagaron (y alguno más que apartó con un amigo) para comprarles tabaco.


Les llevó las cajetillas y en presencia del maestro cuentan que proclamó: «Lo más triste de un hombre es trabajar toda la vida y llegar a viejo sin recursos y tener que ir a un asilo de mendicidad para vivir malamente. Yo, como soy chico, pido a mis maestros que me eduquen como mejor sepan para poder ser útil a los trabajadores» (Ceranda. 1979). La entrevista es recogida en el libro Los Durruti. Apuntes sobre una familia de vanguardia de José Antonio Martínez Reñones (Lobo Sapiens).


Una de las figuras clave del anarquismo en España y a nivel internacional y uno de los principales protagonistas de la revolución obrera y campesina en Cataluña y Aragón posterior al golpe militar del 18 de julio de 1936, el carismático miliciano que se lanzó con la columna Durruti al frente de Aragón y fue llamado para impedir la caída de Madrid, se vio un rebelde desde crío.


Iba a la catequesis con los franciscanos, pero no quiso comulgar y a un fraile le dio con su tirador. Dicen que era despierto y travieso y que cayó en gracia al obispo Gómez de Salazar. Cierto día, el obispo, que visitaba a los enfermos con un carro, se paró frente a un puesto de huevos donde estaban Buenaventura y su hermano Santiago con otros chavales. Andaban descalzos y el prelado les llevó a un comercio de la plaza Mayor para comprarles unos zapatatos. «Pero cuando estábamos en el comercio mi hermano le preguntó: «Oiga, señor obispo, ¿usted es comunista?», relató Santiago.


La curiosidad tenía su explicación. La mujer de Santiago Eguiagaray —apellido con el que están emparentados los Durruti y que también viene del País Vasco francés a León—uno de los patrones de los talleres de curtidos, había prometido a los chavales que les daría unas peras de las que se caían al suelo si llamaban comunista al obispo.


«¡Tacaña!», habría replicado Buenaventura. «Por lo menos, dénoslas del árbol». Gómez de Salazar quiso salir por la tangente y dijo que no sabía qué es ser comunista; pero Durruti insistió: «Mira, muchacho, si ayudar a los pobres es ser comunista entonces aquí tienes a un obispo comunista».


A los 14 años, empezó a trabajar en el taller de Melchor Martínez. Allí se inició en la mecánica y en el socialismo. Su hermana Rosa contaba que «venía con un real a casa y decía: «Madre, mire lo que la traigo; mientras ellos se enriquecen mire usted lo que la traigo», relata Wenceslao Álvarez Oblanca en la Historia del anarquismo leonés.


Ingresó en la Unión de Metalúrgicos de la UGT y en 1913 trabajó en las obras del lavadero de la compañía Anglo-Hispana de Matallana de Torío como operario de los talleres mecánicos de Antonio Mijé. Allí fue testigo de una huelga de mineros por el trato de uno de los ingenieros y mandó parar a los mecánicos para no perjudicar el paro obrero.


A los 20 años, en 1916, ingresó en el Depósito de Máquinas del ferrocarril e cuando su hermano Santiago fue llamado al servicio militar. Poco le duró aquel empleo fue despedido tras la huelga de 1917. Hubo 200 detenidos en toda la provincia y de los mil ferroviarios que se presentaron a trabajar tras terminar la huelga, sólo fueron admitidos 600.


A partir de este momento su vida es un peregrinaje, de país en país y de cárcel en cárcel. José Buenaventura Durruti se estrenó como presidiario en León. «Estuvo quince días en la cárcel vieja, de donde salió al interceder su padre ante Fernando Merino Villarino», el conde consorte de Sagasta y el más influyente de los caciques leoneses.


Marchó a Asturias y al poco tiempo a Francia para no hacer el servicio militar. Regresó en 1919 y se afilió a la CNT estando empleado como mecánico en La Felguera. Uno de sus contactos fue El Toto, Gregorio Martínez Garmón, de Santa María del Páramo, que le informó de los progresos del sindicato en la provincia con Laurentino Tejerina a la cabeza, mientras otro leonés, Ángel Pestaña, impulsaba su expansión en Barcelona.


«Un obrero de cada dos estaba afiliado a la Confederación», señala Abel Paz, autor de Durruti en la revolución española. Quizá por eso no es tan extraño que ahora aparezca el carné cenetista de Paco Martínez Soria, el actor y empresario que prosperó durante la época franquista.


Durruti vuelve a su tierra a apoyar las huelgas mineras en La Robla y, camino de Ponferrada, donde le habían encargado hacer un sabotaje es detenido por la Guardia Civil. Descubren su deserción y le someten a un consejo de guerra en San Sebastián. Logra fugarse y huir de nuevo a Francia. En 1921 se encuentra con Ascaso —uno de los dirigentes más célebres del movimiento anarcosindicalista junto con Federica Montseny, Durruti y Juan García Oliver— en Zaragoza.


Durruti ya forma parte de Los Solidarios —luego los Justicieros— grupo al que se atribuye el asesinato de Fernando González Regueral en León, en la calle Cervantes, en 1923. «Mi tío no tuvo arte ni parte, estaba en la prisión de San Sebastián y luego le trasladaron al hospital militar de Burgos porque tenía una hernia», asegura su sobrino Manuel Durruti Cubría.


«Dicen que nosotros matamos a Regueral y a Regueral le mató su actuación como gobernador civil de Bilbao», proclamó en León años después durante el mitin que dio en el campo del Petardo en 1931 de León (actual plaza La Inmaculada) cuando vino al entierro de su padre.


La fama hizo que Buenaventura Durruti cargara con muchos sucesos a sus espaldas. Unas veces como «autor intelectual» y otras como material. O ambas cosas, como el asalto al Banco de España en Gijón el 1 de septiembre de 1923 en el que fue tiroteado el director Luis Azcárate Álvarez. Dicen que Durruti «era el hombre de la voz ronca» que se abalanzó sobre uno de los asaltantes al grito de ‘canalla’.


El juez miliar de Oviedo dijo que tenía una cicatriz de bala en la mano derecha, pero no se pudo «demostrar fehacientemente que Buenaventura Durruti hubiera participado en el atraco», aprecia Reñones. Sin embargo, se exilió desde entonces hasta 1931, cuando la II República declara la amnistía.


Argentina, México, París, Bruselas, Berlín... Son algunos de los países y ciudades en los que reside Durruti. En 1926 es detenido en Francia y encarcelado. Sus cartas dejan constancia de las ideas que le mueven: «Las Navidades son tan solo para los ricos, que la celebran con el sudor del trabajador (...) Las juergas de los ricos son hijas de las miserias de los pobres. Pero pronto esto terminará. La revolución pondrá fin a este desorden social», escribe a su familia, hablando a su hermano Clateo (sic), desde la cárcel de París a su familia en León.


En el exilio conoce y se enamora de Èmmiliene Morin., Mimi. Su compañera y la madre de su única hija, Colette que aún vive en la Bretaña francesa. La niña nació en 1931 en Barcelona, poco antes de la muerte del padre. Tras una visita, Rosa confesó su angustia por las condiciones en que vivían: «Un par de sillas, una mesa y una cama sin colchón, sobre cuyo somier se extiende una manta que sirve para dormir mi cuñada, embarazada...». No quiso dinero ni para un colchón, le dijo tras anunciarle que tendrían un hijo hermoso: «¿Qué podía hacer yo? Mi hermano será siempre un incurable optimista».


Durruti estaba en una lista negra y no encontraba trabajo, así que su compañera se empleó de acomodadora en un cine. Y él se ocupaba de la casa. Barría, cocinaba y cambiaba los pañales a su hija con la misma facilidad que cogúa el fusil.


La imagen de Durruti en delantal simboliza para los jóvenes anarquistas de hoy, y también para su familia y quienes le han estudiado, la figura del «hombre nuevo». «Vivió adelnatado a su tiempo», sentencian sus sobrinos.


Y era extremadamente honesto. «Una vez mi madre fue a verle a Barcelona y en una zona de viñedos se puso a coger racimos de uva. Mi tío le llamó la atenciín y le recordó que esos frutos pertenecían al sudor de quien cultivaba la tierra», comenta Manuel Durruti. «Respetaba la propiedad», recalca. Algo que no firmarían los terratenientes que eran expropiados en la España revolucionaria.


«¿Cómo van a salir mis hijos si mi padre era igual?», solía decir Anastasia, según cuenta de su abuela José Buenaventura Durruti, el sobrino ferroviario, a quien bautizaron con el mismo nombre porque nació 1 año, 1 mes y 1 día después de que Durruti muriera en el Clínico de Madrid tras recibir un disparo el 19 de noviembre de 1936 cuando subía al coche.


A Manuel Durruti Cubría le pusieron el nombre de otro tío que fue abatido en 1934 en el puente de San Marcos y murió posteriormente en el hospital. Otro hijo de Anastasia y Santiago, Pedro Marciano, que sufrió cárcel en Madrid con José Antonio por falangista fue fusilado en el monte de El Ferral en 1937 por los fascistas. Bonifacio Durruti, un primo que era maestro, también fue pasado tras el golpe militar.


sangre caliente


«Desde mi más tierna edad lo primero que vi a mi alrededor fue el sufrimiento, no sólo de nuestra familia, sino también de la de nuestros vecinos. Por intuición, yo ya era un rebelde. Creo que entonces se decidió mi destino», escribió a la familia el 31 de octubre de 1931. Era la respuesta a otra misiva de su hermano Perico —Pedro Marciano, que era falangista— quien le pedía que abandonara la vida que llevaba en Barcelona.


«Los Durruti son gente de sangre caliente, con una idea utópica de la sociedad, una familia apasionante», afirma José Antonio Martínez Reñones. Pero la figura de Buenaventura Durruti, añade, requiere una «historia grande y más neutral» que aún no se ha acometido pese a las decenas de libros y artículos que ha inspirado el personaje y el hombre.


Tampoco hay apenas rastro de la figura del leonés más universal en su patria chica. Una calle en Trobajo del Camino y una escultura de Diego Segura en la plaza de Santa Ana, promovida por la CGT, son la única memoria pública de uno de los personajes más controvertidos del siglo XX.


A su familia no le preocupa los nombres ni los monumentos. «Sólo me importa que se le recuerde como un hombre honesto, adelantado a su tiempo y desprendido, que dio hasta su vida», afirma su sobrino Buenaventura Durruti.


«Las calles no me importan, pero es lamentable que la Universidad de León no haya aprovechado para crear una cátedra del anarquismo a nivel mundial», afirma otro sobrino de la singular saga. Manuel Durruti Cubría, bioquímico de formación y botánico por pasión y conocimientos.


La CNT de León también se opone a los símbolos para recordar al mito. Están seguros, dicen, de que «él no lo hubiera aprobado» aunque su imagen se multiplica en el local de la organización en la calle Fruela II y el 120 aniversario de su nacimiento va a servir como telón de fondo de la presentación del Grupo de Investigación y Memoria Viva de la CNT en León, con la proyección de un documental sobre su figura el día de su cumpleaños, 14 de julio. El 20 harán una comida fraternal en La Candamia. Para ellos es el «compañero universalmente conocido», «un ejemplo de coherencia», el paradigma de «hombre nuevo», adelantado a su tiempo, y «no sólo un hombre de acción» que nunca se olvidó de su tierra natal.


«Pepe, siempre que podía, venía por casa a ver los padres. Venía con frecuencia pero estaba poco, un día o dos, y aprovechaba para arreglarse un poco, porque venía con la chaqueta toda rota. Mi hermano Catero le decía: «Oye, eres un gandul, siempre vienes igual» Y les miraba con una risa... Andar, que vosotros habéis cobrado la ´grati´, comprarme una chaqueta», contaba su hermana Rosa.


Era un hombre jovial y disfrutó de los buenos momentos con alegría, como se ve en las numerosas fotos que guardan memoria de su vida. Incluso cuando estuvo deportado en Canarias aprovechó para hacer deporte. «Cuando estaba en casa se sentaba ahí y cantaba a mis hermanos, a los pequeños, a Manolín y a Pedro. Si decía mi madre: ¡pero este hombre está tonto, hasta cantares saca de su organización!», es otro de los testimonios de Rosa,


«Es el leonés más universalmente conocido», recalca su sobrino. Todos están convencidos de que a Durruti «le mataron», no fue un accidente. Y sospechan de Manzana, un sargento que tenía como lugarteniente y de cuyo fusil salió el disparo que le rozó el corazón, tenía algo importante que ocultar para perderse en el exilio en México tras la guerra civil.


«No era un doctrinario, era un ‘condottiero’, un tipo atrevido y valiente. También se le podía encontrar como una encarnación del guerrillero español». escribió Pío Baroja, quien le conoció personalmente.


La familia nunca olvidó al hombre. La madre solía decir que «cada tantos años nace un revolucionario y éste ha sido mi hijo». Después de la guerra fue a Barcelona con una vecina a visitar la tumba de su hijo en el cementerio de Monjuic: «Podríais decirme donde están las tumbas de los revoltosos, uno que dicen Ascaso y otro Durruti?» Cuando volvió a casa le dijo a su hija: ¿Sabes, Rosa? Están llenas de flores».






ENTREVISTA HECHA POR EL PERIODISTA VAN PASSEN AL CAMARADA BUENAVENTURA DURRUTI EN BARCELONA EL 24 DE JULIO DE 1936. UNA ENTREVISTA EN DONDE EL CAMARADA DURRUTI CON GRAN LUCIDEZ Y FIRMEZA DEJA BIEN CLARO EL IDEAL LIBERTARIO. UNA ENTREVISTA QUE AUN HOY SE MANTIENE VIGENTE Y ES MUY IMPORTANTE ESCUCHARLA CON DETENIMIENTO Y ANALISIS POR LOS HOMBRES Y MUJERES QUE ELEGIMOS ESTE LARGO CAMINO. !!SALUD Y ANARQUIA!!





https://youtu.be/fooZb3NPHJU

miércoles, 15 de junio de 2016

Buenaventura Durruti, anarquista (12 capítulos)

imagesTítulo original Buenaventura Durruti, anarquista



Año 2000



Duración 107 min.



Pais España



Director Jean-Louis Comolli



Guión Jean-Louis Comolli, Ginette Lavigne



Música Michel Portal, Christian Rizzo, Chicho Sánchez Ferlosio



Fotografía Olaf Helbing, Jacques Pamart



Reparto:



Jesús Agelet, Germán Almendros, Albert Boadella, Rosalia Cervià, Jordi Costa,Juan José Cuesta, Laura Diez del Corral, Ramon Fonserè, Dolors Tuneu, Adriana Balaguer



Productora Coproducción España-Francia; Institut National de l'Audiovisuel (INA)



Género Documental



Biográfico Sinopsis Grabado entre los meses de febrero y marzo de 1999 en la Cúpula, el espacio de ensayo de Els Joglars, este documental revela el proceso creativo de una compañía teatral a la hora de recrear la vida del mítico dirigente anarquista Buenaventura Durruti, así como las circunstancias que rodearon su muerte. En combinación con documentos audiovisuales de la época, Els Joglars retratan la vida de un hombre que, según el periodista y escritor soviético Ilià Ehzenburg, sería imposible de narrar porque se parece demasiado a una novela de aventuras. 



 

http://www.youtube.com/watch?v=a19Xc0PVlQc

 

 

 

https://youtu.be/ub3bq1b8XbE

 

 

 

http://www.youtube.com/watch?v=YYpZG1DZVZU

 

 

https://youtu.be/eNF4AZmPn2Y

 

https://youtu.be/2rPHh86ErAI

 

 

https://youtu.be/3TSSz9R_iG0

 

 

https://youtu.be/lKpNe5hQcA8

 

 

https://youtu.be/wDMTNCQlwjU

 

 

https://youtu.be/_XUCM_cQZz0

 

 

https://youtu.be/7nTxqix9w6s

 

 

https://youtu.be/Iz7tVT_Taks

 

 

https://youtu.be/gK2NKaiYqpA

 

domingo, 22 de noviembre de 2015

Entierro de DURRUTI y la prensa de la época

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Entierro de DURRUTI



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[caption id="attachment_2152" align="aligncenter" width="500"]T_mulo_y_f_retro_de_Buenaventura_Durruti_el_l_der_anarquista_muerto_en_la_defensa_de_la_capital._Foto_Archivo_General_de_la_Administraci_n_Civil_del_Estado_A.G.A.C.E. Féretro  de Buenaventura Durruti, el líder anarquista muerto en la defensa de la capital. Foto Archivo General de la Administración Civil del Estado A.G.A.C.E.[/caption]



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El día 22 es trasladado a Barcelona, y es enterrado el 23 de noviembre. Su cortejo se convierte en una inmensa manifestación, según la prensa del día, se congregan más de medio millón de personas alrededor de su ataúd, cubierto con banderas rojinegras. Desde el principio fue evidente que la bala que había matado a Durruti había alcanzado también el corazón de Barcelona. Se calcula que uno de cada cuatro habitantes de la ciudad había acompañado su féretro, sin contar las masas que flanqueaban las calles, miraban por las ventanas y ocupaban los tejados e incluso los árboles de las Ramblas. Todos los partidos y organizaciones sindicales sin distinción habían convocado a sus miembros. Al lado de las banderas de los anarquistas flameaban sobre la multitud los colores de todos los grupos antifascistas de España. Era un espectáculo grandioso, imponente y extravagante; nadie había guiado, organizado ni ordenado a esas masas. Nada salía de acuerdo a lo planeado. Reinaba un caos inaudito. El comienzo del funeral había sido fijado para las diez. Ya una hora antes era imposible acercarse a la casa del Comité Regional Anarquista.


Los obreros de todas las fábricas de Barcelona se habían congregado, se entreveraban y se impedían mutuamente el paso. A las diez y media, el ataúd de Durruti, cubierto con una bandera rojinegra, salió de la casa de los anarquistas llevado en hombros por los milicianos de su columna. Las masas dieron el último saludo con el puño en alto.


Entonaron el himno anarquista "Hijos del pueblo". Se despertó una gran emoción. Las motocicletas rugían, los coches tocaban la bocina, los oficiales de las milicias hacían señales con sus silbatos, y los portadores del féretro no podían avanzar. Los puños seguían en alto. Por último cesó la música, descendieron los puños y se volvió a escuchar el estruendo de la muchedumbre en cuyo seno, sobre los hombros de sus compañeros, reposaba Durruti.





 Pasó por lo menos media hora antes que se despejara la calle para que la comitiva pudiera iniciar su marcha. Transcurrieron varias horas hasta que llegó a la plaza Cataluña, situada sólo a unos centenares de metros de allí. Los jinetes del escuadrón se abrieron paso, cada uno por su lado. Los coches cargados de coronas dieron un rodeo por las calles laterales para incorporarse por cualquier parte al cortejo fúnebre. Todos gritaban a más no poder.


No, no eran las exequias de un rey, era un sepelio organizado por el pueblo. Nadie daba órdenes, todo ocurría espontáneamente. Reinaba lo imprevisible. Era simplemente un funeral anarquista, y allí residía su majestad. Tenía aspectos extravagantes, pero nunca perdía su grandeza extraña y lúgubre. Los discursos fúnebres se pronunciaron al pie de la columna de Colón, no muy lejos del sitio donde una vez había luchado y caído a su lado el mejor amigo de Durruti.



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Se había dispuesto que la comitiva fúnebre se disolviera después de los discursos. Sólo algunos amigos de Durruti debían acompañar el coche fúnebre al cementerio. Pero este programa no pudo cumplirse. Las masas no se movieron de su sitio; ya habían ocupado el cementerio, y el camino hacia la tumba estaba bloqueado. Era difícil avanzar, pues, para colmo, miles de coronas habían vuelto intransitables las alamedas del cementerio. Caía la noche. Comenzó a llover otra vez. Pronto la lluvia se hizo torrencial y el cementerio se convirtió en un pantano donde se ahogaban las coronas. A último momento se decidió postergar el sepelio. Los portadores del féretro regresaron de la tumba y condujeron su carga a la capilla ardiente. Durruti fue enterrado al día siguiente".




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http://pacosalud.blogspot.com/2010/11/entierro-de-durruti.html







"El entierro de Durruti" (1936) es un reportaje del Sindicato Único de Espectáculos Públicos. El fragmento conservado de la versión española corresponde al principio de la película y contiene una largo texto biográfico, en el que se intercalan imágenes fotográficas de Durruti así como algunos fragmentos de la serie "Aguiluchos de la FAI" en los que aparece. El material termina a los pocos segundos de iniciarse las imágenes del cortejo fúnebre que recorrió Barcelona partiendo del edificio del sindicato en Vía Layetana.
El material, conservado en el MOMA se inicia con una versión más reducida del texto biográfico, montando a continuación las imágenes de Durruti en el frente de Aragón, que proceden de "Aguiluchos de la FAI". La multitud aguarda la salida del féretro delante del edificio central de la CNT/FAI, la locución indica que mas de 400.000 personas acompañaron y contemplaron el paso del cortejo que recorre la Plaza de Cataluña y otros puntos céntricos de la ciudad. A su vez, va señalando la presencia del President Companys, del Ministro Garcí­a Oliver y de otras personalidades. A su paso ante el consulado de los EE.UU, se señala que la bandera americana ondea a media asta. El cortejo fúnebre se despide y el ataúd, en un automóvil, sigue camino hacia el cementerio.




http://www.archive.org/details/ElEntierroDeDurruti



 

19361121 La Voz

19361122 El Sol

19361124 La Libertad

 

19361125 El Sol

 

19361130 La Libertad

 

 

19361201 Mi Revista (2)

 

 

19361201 Mi Revista

 

19361202 Mundo Grafico (2)      19361202 Mundo Grafico

19361206 Cronica (2)       19361206 Cronica

 

 

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Entierro de Buenaventura Durruti día a día







Una inmensa muchedumbre, presidida por el Presidente de Cataluña y representaciones de todas las clases sociales, desfila durante unas seis horas por las calles de Barcelona acompañando los restos del heroico luchador 


¡Durruti! Este bravo luchador, de dura silueta y rasgos vigorosos, de sonrisa dulce y fina y de mirada de niño, ha pasado ya a ser el símbolo glorioso, la figura legendaria surgida de las entrañas populares de esta lucha por la libertad contra la tiranía. Durruti ha encontrado la muerte trágica y gloriosa de los héroes que encarnan los grandes movimientos históricos de la clase trabajadora. Durruti -una vida agitada en indomable rebeldía- comprendió en seguida en aquella madrugada roja del 19 de julio, la profunda trascendencia de lo que se ventilaba a tiros en las calles de la ciudad y se lanzó a la lucha con un brío y un coraje incontenibles... 

 

Pocas horas más tarde, marchaba, al frente de una fuerte columna de combatientes, por las carreteras de Aragón. Y ha sido en Madrid, en el este Madrid inexpugnable, gloria y estimulo del proletariado del mundo y acusación terrible contra las democracias acobardadas y decrépitas, en donde una bala certera ha acabado con la vida heroica del gran luchador. 

 

Los restos de Durruti fueron llevados ayer a su última morada. Barcelona tributó al combatiente caído un homenaje póstumo digno de su muerte gloriosa. Los que asistieron a presenciar la impresionante comitiva que acompañaba al féretro que cerraba el cadáver de Durruti no olvidarán jamás el acto de ayer. Es difícil de describir el intenso sentimiento, la aguda manifestación de dolor que Barcelona y Cataluña toda expresó en la muerte de este soldado del pueblo. Fueron centenares de miles de hombres, mujeres e incluso niños, que durante más de seis horas desfilaron por las calles de la ciudad. Fue el lloro contenido y silencioso que vimos en los rostros curtidos de muchos 

combatientes y en el de muchas mujeres del pueblo. Fueron los centenares de pancartas y banderas de todos los partidos y organizaciones antifascistas. Fue el derroche de flores que cubren hoy la tumba del fiel héroe del pueblo... Fue asimismo el día desapacible y gris que ofreció un marco severo al duelo de la ciudad. 

 

Durruti ha muerto, pero Barcelona se ha hecho digna de su glorioso tránsito. Durruti ya no existe, pero nos deja una consigna que debemos cumplir fielmente: ¡Avanzar! ¡Hasta la victoria final! ¡Ni un paso atrás! Ni una mirada atrás. La mejor manera de vengarlo es exterminar el fascismo rápidamente, implacablemente, inexorablemente. 


HASTA LA HORA DEL ENTIERRO QUE ESTUVO DESFILANDO GENTE POR LA CAPILLA ARDIENTE 



Hasta la hora señalada para el entierro, estuvo desfilando gente por la capilla ardiente, instalada en el vestíbulo del edificio de la CNT y la FAI, sito en la Gran Via Layetana, que desde hoy, se llamará avenida Durruti, no interrumpiéndose el desfile ni aun en las horas de la madrugada. Muchos de los que desfilaron eran portadores de coronas y ramos de flores, de los que pendían lazos con los colores roji-negro, catalanes, marxistas y republicanos, ofrendas que eran depositadas en la capilla ardiente. Asimismo coches y camiones eran portadores de ellas en una cantidad numerosa. Entre los que desfilaron, figuraban afiliados a todas las organizaciones antifascistas, hombres y mujeres, éstas en bastante proporción.


EL CADÁVER FUE VELADO POR EL MINISTRO DE JUSTICIA, FAMILIARES DEL FINADO Y LOS MILICIANOS DE SU COLUMNA 



El cadáver fue velado por sus familiares, el ministro de Justicia, García Oliver, milicianos de la columna Durruti y representantes del Comité de Defensa de Madrid, que vinieron a Barcelona acompañando al cadáver, así como de la FAI y los Comités Nacional y Regional de la CNT. Ninguno de los presentes podía ocultar la emoción del momento y la pena que embargaba su ánimo. También vimos en la capilla ardiente, al jefe de columna, Antonio Ortiz; jefe de los Servicios de Orden Público de la Comisaría, Dionisio Eróles; director de Solidaridad Obrera, Jacinto Torhyo; secretario de la Junta de Seguridad Interior, Aurelio Fernáudez. 

 

PERSONALIDADES QUE DESFILAN ANTE EL CADÁVER 



Desfilaron por la capilla ardiente, los consejeros de la Generalidad, señores Comorera y Fàbregas; el ministro de la República, don Jaime Aguadé; el presidente del Parlamento de Cataluña, don Juan Casanovas; el alcalde de Barcelona, señor Pi y Sunyer; el primer consejero, señor Tarradellas; el cónsul general de Rusia en Barcelona, al que acompañaba el alto personal consular, y el comandante Pérez Farràs. 

 

POR LA VÍA LAYETANA NO SE PODÍA DAR UN PASO 



Desde las primeras horas de la mañana comenzó a afluir gente al local de los sindicatos. Grupos nutridos llevaban banderas, coronas y ramos de flores. A las nueve era materialmente imposible dar un paso por dicha vía. Los balcones y las azoteas de las casas de la Vía Layetana aparecían llenos de gente. El aspecto era imponente. Algunos de los grupos llevaban pancartas alusivas a Durruti. En una de éstas aparecía su retrato. Otra de las pancartas decía: «Durruti, los mineros de Fígols te vengarán.» 

 

Una de las coronas era dedicada al finado por el coronel Villalba. De ésta pendían lazos con los colores catalanes y republicanos. 


EL CONSEJO REGIONAL DE ARAGÓN, EL MINISTRO DE INDUSTRIA Y EL CONSEJERO DE SEGURIDAD INTERIOR 



Minutos antes de ponerse en marcha la comitiva estuvo en la capilla ardiente una representación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, integrada por su presidente, Joaquín Ascaso, y Benito Pavón, que después de permanecer en la capilla ardiente fueron a reunirse con las autoridades de Cataluña. 

 

También desfiló ante el cadáver el médico de la Columna Durruti, doctor Santamaría. 

 

Igualmente vimos en la capilla ardiente al ministro de Industria, don Juan Peiró, y al consejero de Seguridad Interior, don Artemio Aguadé. 

 

A las diez y diez minutos, el Presidente de la Generalidad acompañado del consejero primero, señor Tarradellas, y del jefe de los mozos de Escuadra, teniente coronel Gavari, llegaron al edificio del Comité Regional de la CNT, formándose acto seguido la Presidencia del duelo. 


AL SER SACADO EL FÉRETRO UNA GRAN EMOCIÓN SE APODERA DE LA MUCHEDUMBRE 



A las diez y cuarto fue sacado a la calle, a hombros de milicianos de la Columna Durruti, el féretro, que era muy sencillo y que estaba cubierto por una bandera de la CNT, ofrenda del grupo anarquista Los Solidarios, del que formó parte el finado en unión de Liberto Callejas, García Oliver, Vivancos, Ascaso, Aurelio Fernández y otros destacados militantes. Los más inmediatos al féretro arrojaron sobre éste gran cantidad de flores hasta cubrirlo. La salida a la calle del féretro produjo una gran emoción entre la muchedumbre. 

 

Seguidamente se organizó el cortejo, que fue precedido por el destacamento de motoristas de la Guardia Municipal y escuadrón de caballería mixto. 

 

Seguían los milicianos de las Columnas Libertad, Ascaso y Durruti y la banda de las Milicias, que al desfilar por delante de la Casa de la CNT y la FAI interpretó Los Hijos del Pueblo

 

A continuación iba el féretro, al que daban escolta los milicianos de la Columna Durruti y las presidencias formadas por los Comités Nacional y Regional de la CNT y el Peninsular de la FAI, entre los que iba el representante del Gobierno de la República, ministro de Justicia, García Oliver, y la de autoridades. Era integrada ésta por el Presidente de la Generalidad, don Luis Companys; cónsul general de la URSS; ministros de la República, señores Aguadé y Peiró ; consejeros de la Generalidad, señores Fàbregas, Nin, Calvet, Aguadé, Sandino, Comorera, Valdés, Closas, primer consejero señor Tarradellas; presidente del Parlamento, señor Casanovas; presidente de la Asamblea 

Municipal, señor Puig Elías; alcalde de Barcelona, señor Pi y Sunyer; general de la División, señor Aranguren, y comisario general de Orden Público, señor Revertes. Junta de Seguridad Interior en corporación 

 

Detrás del féretro iba la esposa del finado, que no podía ocultar la pena que le embargaba. 

 

A continuación de las presidencias seguían los Comités Regionales de CNT; Banda de las Milicias de la CNT y FAI ; representaciones de todos los Sindicatos únicos, con banderas y pancartas enalteciendo la figura de Durruti. Entre oirás anotaremos las más destacadas: 

 

«¡Venganza ! ¡Venganza! ¡ A nuestro Durruti, mártir de la Libertad!»; «Los heridos del frente a su compañero Durruti» ; «Descanse en paz nuestro querido hermano Durruti, el hombre de la FAI de sentimientos nobles y espíritu fuerte. Has dado tu vida generosamente por la causa de la Libertad. La España libre te llora y jamás te olvidará.» 

 

A continuación de los Sindicatos adheridos a la CNT seguían los dela UGT y entidades del Partido Socialista Unificado de Cataluña, con sus milicias y bandas de música; Milicias del POUM y una nutrida representación de este Partido ; Rabassaires ; Esquerra Republicana de Cataluña; Estat Català; Federals; Izquierda Republicana; Nacionalistas Vascos; Acció Catalana Republicana; representaciones de la columna Internacional y grupos internacionales de anarquistas. 

 

Fuerzas de aviación, de Carabineros, de la Guardia Nacional Republicana, Mozos de Escuadra, de Asalto y de Seguridad. Cerraba la comitiva la Cruz Roja. 

 

EL PASO DE LA COMITIVA 



A las once menos veinticinco, la comitiva se puso en marcha Vía Layetana arriba en dirección a la plaza Urquinaona. 

 

El aspecto de la Vía Layetana era impresionante. La gente había procurado colocarse donde pudo. Los balcones y ventanas, así como los terrados, habían sido tomados. 

 

Al pasar el ataúd y la Presidencia, el pueblo en absoluto silencio levantaba el puño. Durante todo el trayecto se lanzaron sobre el féretro ramos de flores. . 

 

La comitiva, después de pasar por la plaza de Urquinaona y ronda de San Pedro, llegó a la plaza de Cataluña a las doce. 

 

El paso por las Ramblas fue todavía más lento por el enorme gentío que se había allí reunido, que había utilizado como mirador hasta las ramas de los árboles. 

 

Al pasar el ataúd ante el Sindicato Unico del Espectáculo, Sección de Professores de Orquesta, la banda de esta entidad, bajo la dirección del maestro Fontbernat, interpretó Los Hijos del Pueblo y una marcha fúnebre. 

 

Nuevamente la comitiva se paró al llegar el féretro ante el monumento a Ascaso, situado ante el CADCI. El ataúd fue llevado hasta el lugar donde cayó el desgraciado militante de la CNT y se reintegró de nuevo a la comitiva, que se puso otra vez en marcha hasta el monumento a Colón, donde miles y miles de persones lo rodeaban, cubriendo la amplia Plaza de la Paz. 


EN EL MONUMENTO A COLÓN 



Al pie del monumento a Colón, donde estaba instalado el micrófono de la radio, detuvo la comitiva, 

y el dirigente de la CNT, Magriñá, pronunció unas breves palabras, en que destacó el impresionante homenaje que el pueblo de Cataluña rendía a Durruti como tributo a su vida de sacrificios por la libertad de todo el proletariado.


PALABRAS DEL CÓNSUL DE RUSIA 



Seguidamente, el cónsul de Rusia pronunció, en catalán, las siguientes palabras : 

 

«¡Estás hoy de luto, pueblo catalán! Con el corazón oprimido acompañas a la tumba lo que había de mortal en Buenaventura Durruti. Con el corazón bien abierto, con el alma henchida recibiré y engrandeceré todavía la que había de inmortal en él: la causa por la que vivió, luchó y murió Durruti. 

 

Recibiré y engrandeceré aún el odio implacable contra los opresores del pueblo y del amor activo de la Libertad. 

 

Más unidos y más fuertes que nunca en las líneas de fuego antifascistas. Por encima de los desacuerdos de los grupos y de la ambición individual, Durruti puso el interés de la lucha victoriosa. 

 

El nombre de Durruti va ligado a la creación de un frente único antifascista y a una disciplina consciente en el frente y en la retaguardia. 

 

Y por todo esto, su pérdida es tan penosa para todos los antifascistas de España y para todos los que simpatizan con su lucha heroica. 

 

El pueblo de la URSS siente como vosotros la muerte de Durruti. 

 

En nombre de la URSS yo os digo su dolor y la certeza de nuestra victoria. 

 

Salud camaradas de la lucha implacable por la libertad. ¡Muera el fascismo! 


GARCIA OLIVER 


El ministro de Justicia de la República, camarada García Oliver, pronunció profundamente emocionado el siguiente discurso: 

 

«Hace trece años que, junto con Fernández, con Ortiz, que ya no existe, con Pachili, con Ascaso, que también se fue para siempre, y con otros queridos compañeros que nos han dejado, formamos con Durruti el grupo anarquista, del cual en estos momentos dolorosísimos he de ostentar la representación del Gobierno de la Revolución Española. 

 

Con la desaparición de Durruti, los anarquistas perdemos A sentido de la organización y de la disciplina. 

 

En estas horas de angustia, el Gobierno de la Revolución saluda emocionado a Durruti, y a todos los que cayeron en esta lucha contra el fascismo. Saluda también a todas las mujeres que lloran la pérdida de las personas queridas y besa a la hija de Durruti, representación en este momento de todas las hijas que han perdido a su padre. Saludamos a los que en el frente luchan y lucharán hasta la victoria final. 

 

Un saludo expresivo y emocionante a todos los pueblos hermanos, y especialmente al pueblo de Rusia, que nos presta su importante colaboración para la consecución de la victoria. Y al noble pueblo de Méjico y a los camaradas de todo el mundo que nos animan en esta guerra contra el enemigo 

común. 

 

Tenemos el testamento político Durruti y lo hemos de realizar. Hemos de considerarnos su guerra. La lucha la hemos de ganar a base de todos los esfuerzos y sacrificios. 

 

Si el que lucha lo hace sin interrupción, horas y días seguidos, ¿por qué no han de trabajar incansablesmente los que están en la retaguardia, poniendo en práctica el pensamiento de Durruti? ¡Este es su pensamiento y lo hemos de llevar a cabo hasta vengarlo!

 

Y ahora, camaradas de la columna Durruti ; mientras dure esta lucha tendréis con vosotros el espíritu del gran jefe, del gran camarada. No os desmoralicéis por esta separación corporal, ya que su recuerdo ha de vivir estrechamente con vosotros hasta la muerte. No se ha de deshacer su labor, porque sino deshonraríais el nombre que lleváis. 

 

Camaradas : Disciplina, sacrificio, abnegación, y la gloria será para los que sepan sacrificarse. Unámonos todos los proletarios sin excepción. En el frente han caído juntos los republicanos, los socialistas, los comunistas y los anarquistas. Juntos, pues, hemos de obtener a victoria. ¡Romper esta unidad sería mi crimen.¡ ¡Gloria a Durruti!

Discurso del Presidente Companys 


Finalmente, el Presidente de Cataluña, don Luis Companys, pronunció el siguiente discurso:


«Los momentos no son de discursos, ya que el sentimiento embarga nuestro ánimo. Lo que acaban de decir los que han hablado y las últimas emocionantes palabras de García Oliver han traducido la expresión de este magno homenaje a la memoria de Duruti. Al pie de este monumento a Colón que descubrió un nuevo mundo hay todo un pueblo que con su esfuerzo y su sangre quiere forjar otro, lleno de libertad y de justicia.


¡Durruti! Desde la inmensidad del espacio puedes contemplar cómo todo un pueblo honra tu gesta. He aquí la verdadera inmortalidad, o sea el rastro que un hombre deja en el recuerdo sucesivo de las generaciones futuras.


Compañeros, en este momento intenso os recomiendo unión, disciplina, austeridad y valor.


Por un instante sentimos asomar las lágrimas a nuestros ojos. Pero, ¿por qué llorar? Es que sientes la muerte de un hombre que ha cumplido su deber y al que rendimos todos el tributo de nuestra admiración? Llora por los cobardes o los malvados. Seca tus lágrimas, alza el brazo y sigue adelante sin detenerte; el nombre de Durruti queda fijado como ejemplo. El camino que ha de recorrerse es todavía penoso y difícil, ¡Adelante, adelante!»


Terminados los discursos, la presidencia se situó en el paseo de la Aduana, donde se despidió el duelo.


El desfile comenzó a las dos menos cuarto y terminó a las cuatro menos cuarto de la tarde.


 



EN EL CEMENTERIO 


Ya desde mucho antes del mediodía, la muchedumbre que acudió al cementerio fue extraordinaria. Situándose todos alrededor del lugar donde había de ser sepultado el cuerpo del bravo luchador Durruti.


Se había dispuesto que, provisionalmente, Buenaventura Durruti fuese enterrado en la tumba menor número 69, situada en la Agrupación novena, de la vía de Juan Bautista, hasta la construcción de un panteón, donde además de Durruti será sepultado Ascaso. Funcionarios municipales designados por el sindicato de Funcionarios Públicos de la CNT habían cuidado de todos los trámites para que el entierro fuese realizado en el momento oportuno. Miembros del Sindicato del Ramo del Vidrio construyeron una tapa de vidrio irrompible para colocar sobre la tumba y mediante una losa con bisagras poder contemplar el cadáver, dentro de la caja, una vez ésta colocada en el interior de la tumba.


Una comisión de los antedichos funcionarios del ramo del Vidrio estaban situados al lado de la tumba, para atender convenientemente a la colocación de las dos referidas tapas. También hicieron acto de presencia, en espera de la llegada del cadáver, representaciones de las centrales dirigentes de la CNT y de la FAI, un grupo de combatientes de la columna Durruti, comisiones de todas las organizaciones sindicales y agrupaciones y partidos antifascistas, patrullas de control, y sobre lodo, como ya hemos dicho, una gran multitud que fue engrosando a medida que se acercaba la hora del entierro.


Muchas de las comisiones que llegaban ante la tumba, llevaban ramos y coronas de flores que eran colocados cerca del nicho destinado a contener los restos mortales del heroico luchador antifascista. Más tarde, la extensión de ramos y coronas cubría una enorme porción de aquel lugar.


Un grupo de militantes anarquistas «Los de ayer y los de siempre» colocó una bandera roji-negra en la parte alta de la tumba. Hacían a ésta guardia de honor milicianos con arma larga, entre los cuales estaban los de la columna Durruti.


A las cuatro menos cuarto de la tarde, el séquito fúnebre que acompañó los restos de Buenaventura Durruti hasta su última morada, llegaba el cementerio. Fueron disparados unos cañonazos por una batería de la costa, en señal de la entrada del séquito en el cementerio. A las cuatro en punto, el ataúd que contenía el cuerpo de Durruti, era bajado del coche estufa, en el cual había sido trasladado hasta la tumba.


El momento fue de gran emoción, emoción evidenciada con un silencio absoluto por la gran muchedumbre que llenaba completamente todos los alrededores de aquel lugar. Como ya hemos dicho, el pueblo allí reunido era enorme; miles y miles de personas aparecían diseminadas por todos los sitios, subiendo unas las estribaciones de la montaña y bajando otras hasta la entrada del cementerio, siendo de todo punto imposible que todo el acompañamiento llegase hasta el lugar del entierro. Por encima de aquella multitud, ondeaban gran número de banderas y pancartas. Hay que hacer constar que en aquel momento, la lluvia que se había iniciado a primeras horas de la tarde, era torrencial. A pesar del aguacero que descargó durante todo el acto del entierro el gentío en espontánea manifestación de profundo sentimiento no abandonó su lugar.


A causa de no coincidir las medidas del cuadrado que se había construido en la tumba para contener el féretro con las medidas de éste, no pudo ser bajado a la tumba. Se decidió colocar interinamente el féretro en un panteón instalado cerca del lugar donde había de ser enterrado.


Los amigos y compañeros más íntimos del bravo defensor del pueblo, desaparecido, cuidaron de trasladar el féretro y de colocarlo en el mencionado panteón. Se ha dispuesto que se hagan hoy los trabajos necesarios para que pueda ser enterrado Durruti en la tumba destinada al efecto, y cuya situación ya hemos señalado más arriba.


No fue posible atender el ruego insistente de muchas personas que pedían ver por última vez al admirado soldado de la lucha contra el fascismo. La caja no fue abierta, como solicitaba la gente, por cuanto en la forma en que está instalada se espera que podrán ser contemplados los restos del difunto.


Únicamente la compañera de Durruti entró, acompañada de otros familiares, en el interior del panteón, en donde permaneció unos momentos ante el que en vida había compartido con ella las horas de lucha, de esperanza y de felicidad.


A las cinco y media, se inició en medio de la más profunda emoción el desfile del pueblo, que fiel a su líder, abandonaba aquel lugar con una manifiesta pena y amargura, con intensa tristeza.



 


HONORES FÚNEBRES 


El Sindicato Musical de Cataluña tomó parte en la magna manifestación de duelo de nuestro pueblo por la muerte de su líder, Buenaventura Durruti.


Una orquesta, compuesta de cien profesores de dicho Sindicato, situada en un sitio del paso del cortejo y bajo la dirección del maestro José Fontbernat, interpretó, al pasar el cadáver del malogrado luchador, la marcha fúnebre de la Sinfonía Heroica, de Beethoven.


 



TODAS LAS ORGANIZACIONES COMUNISTAS HAN RENDIDO EL ULTIMO TRIBUTO AL CAMARADA DURRUTI 


Todas las organizaciones comunistas han rendido homenaje al compañero Durruti, luchador antifascista, que con su actuación y heroísmo se supo ganar la simpatía de la clase trabajadora española y la admiración del proletariado Internacional.


El número de coronas aportadas por las organizaciones comunistas es innumerable, pudiéndose destacar entre otras, las que fueron enviadas por C.C. du P.C. Français, Comités Regionales du P.C. de France des R. A., C.C. du P. C. Italien, C.C. du P.C. Allemand, Comité Antifasciste Italien, de Barcelona; Secretariado del servicio de los extranjeros del P.S.U. de C.C.C. de P.C. de Inglaterra, Brigada Internacional y el Comité Militar del Partido Socialista Unificado.


 



UN TELEGRAMA DE ANDRE MARTY


«Comandante jefe de la Base de las Brigadas Internacionales. -Los combatientes de las Brigadas Internacionales, trabajadores de todos los países y de todas las tendencias, saludan al luchador revolucionario Durruti, muerto gloriosamente en un combate en la defensa de Madrid. El nombre de Durruti, sinónimo de valor y acometividad, será para el pueblo de España el signo de la unidad de combate contra los bandoleros y vampiros fascistas. Para vengarlo organicemos y formemos, mejor aún, y más rápidamente las fuerzas militares del pueblo de España, unidas y disciplinadas, exaltando de esta forma la memoria de Durruti y de nuestros muertos. Ellos preparan metódicamente la victoria que, con su valentía, nos muestran el camino que va a ella. Por el conjunto de los voluntarios internacionales. - André Marty.»






 

Habla Buenaventura Durruti - Mitin de la CNT-FAI (1936)



 

http://www.youtube.com/watch?v=4UBO3F9eTUI

 

jueves, 22 de octubre de 2015

Marta Durruti: "Que venga Pepe y lo arregle" (Articulo sacado del periodico Directa de Cataluña)




Marta Durruti: "Que venga Pepe y lo arregle"



Una descendiente de José Buenaventura Durruti, conocido como Pepe por la gente de casa, nos habla de su familia y aporta nueva luz sobre las confusas circunstancias de la muerte del militante anarquista en Madrid





[caption id="" align="alignleft" width="312"]Marta Durruti, nieta de Cecilio Durruti, primo del militante anarquista Buenaventura Durruti, es una de las pocas familiares que se han interesado por la figura del ancestro, dentro de una familia que ha tendido a olvidar Marta Durruti, nieta de Cecilio Durruti, primo del militante anarquista Buenaventura Durruti, es una de las pocas familiares que se han interesado por la figura del ancestro, dentro de una familia que ha tendido a olvidar[/caption]





07/10/2015




"Me llamo Marta Durruti Alonso, nací en León y hace once años que vivo en Barcelona. Trabajo como técnica de sonido directo en cine. Tengo relación de linaje directa con Buenaventura Durruti, que en el ámbito familiar recibía el nombre de Pepe. Sobre todo lo que se refiere a la política y Buenaventura, seguramente sabréis vosotros más que yo. En casa, nunca se ha discutido de política, se ha hablado de libertad, de valores ... pero nunca nos hemos inclinado por ninguna ideología, a pesar de ser más de izquierdas que de derechas ".



¿Qué relación genealógica tienes con él?


Buenaventura era primo hermano de mi abuelo, Cecilio Durruti. Cuando el abuelo y sus trece hermanos quedaron huérfanos, los repartieron por la familia y, en él, le tocó en casa de los tíos. Allí, compartió habitación con Buenaventura durante toda la infancia y la adolescencia. Como se llevaban ocho años de edad, nunca tuvieron una relación muy estrecha. Cuando mi abuelo tenía doce años, Pepe hacía y deshacía, iba y venía ... por Francia, Argentina ...



¿Como te ha llegado su historia?


Sé pocas anécdotas, porque la única fuente de información directa era mi abuelo, que murió cuando yo tenía siete años. La que más pudo sacar fue mi madre, hablando con el abuelo Cecilio, que le explicó que, una vez, los vecinos le habían regalado un periquito, que tenía en una jaula en la habitación de los dos primos. A Buenaventura no le gustaban los animales enjaulados y lo soltó. Una mañana, el abuelo se despertó y el pájaro ya no estaba. Sospechó inmediatamente y se puso a gritar, enfadado: "Pepe ha venido y me ha tomado el pájaro! Pero los tíos le respondieron: "Calla, Pepe no ha pasado la noche aquí; calla que vendrá la policía ". El día antes Durruti, que se había escapado de la prisión, había ido a matar al cardenal Soldevila (ver desglosado).



¿Qué carácter tenía Buenaventura en el ámbito casero?


En la familia, siempre se le conoció por su capacidad de relajar el ambiente. Si había algún lío, se le llamaba para que pusiera paz: "Que venga Pepe y lo arregle" era una frase recurrente. Era vegetariano y tenía muchos conocimientos de plantas medicinales. A su padre, le curó una pierna casi gangrenada aplicándole hierbas y ungüentos durante meses. A veces, he leído en algún libro que miraba mucho por las mujeres, ya que, cuando algún compañero venía a casa, siempre se le encontraba cuidando la hija. Esto no es verdad: era machista, como todos en aquella época. En Barcelona, antes de la guerra, el único dinero que entraban en casa eran los que llevaba su compañera, que trabajaba de taquillera en un cine. Lo que él conseguía iba por el sindicato; sin embargo, para la familia, ni un duro. En casa los padres, la madre y la hermana eran quien hacía todas las tareas de la casa; él y sus hermanos, nada. Esta imagen de hombre fuera de su tiempo es falsa, pero sí llamaba la atención el hecho de que era una persona que miraba mucho por los demás.



 ¿Cuántos hermanos eran?


Eran ocho: Pepe, Rosa, Marciano Pedro, Manuel, Santiago, Pedro Clateo Cater, Benedicto y Vicente.Padre y hermanos trabajaban en la Renfe. El padre murió y Buenaventura, buscado por las autoridades, tuvo que ir al entierro disfrazado de cura. A Manuel, lo mataron de un tiro por la espalda en 1934, durante la revolución de Asturias, cuando regresaba de asistir a una reunión del movimiento socialista asturleonés.Marciano Pedro era falangista y lo fusilaron sus pensando que era espía de los rojos. Vicente fue detenido después de la guerra, cuando un policía sintió como unos compañeros lo llamaban por el nombre de Durruti. Pasó mucho tiempo en la cárcel, hasta que salió a través de la ayuda de una cuñada falangista. A Benedicto, lo mató una locomotora en circunstancias dudosas; su compañero dio la orden de poner en marcha al maquinista a pesar de saber que Benedicto estaba reparando la parte de debajo de la máquina. Pedro Clateo, discriminado en el trabajo por su apellido, murió de muerte natural en 1957. Santiago y su esposa tuvieron tres hijos. Rosa fue la más longeva, murió hace unos treinta años. Ella y la madre se quedaron en la casa de toda la vida y llevaron un bar en el pueblo durante mucho tiempo.



¿De donde aprendió r y el pensamiento libertario Buenaventura? ¿Y ... cómo se llevaba con su hermano fascista?


Su padre era militante del PSOE, pero, de niño, Pepe era más de derechas que de izquierdas. Quien realmente le aportó las ideas fue su tío, que era profesor. Una de las cosas por las que se conocía Buenaventura es que era una persona muy respetuosa con los demás, su ideología y su manera de pensar. De hecho, uno de sus grandes amigos de juventud fue José Antonio Primo de Rivera, líder de la Falange, ya que eran del mismo pueblo y se conocían de toda la vida. Pepe escribió a su hermano falangista para decirle que estaba orgulloso de él y que, a pesar de las diferencias ideológicas, luchara por lo que creía hasta el final, sin medias tintas.



¿Cómo vivió la familia después de la guerra? ¿Sufrió represalias por parte del régimen?


Los supervivientes de la guerra fueron perseguidos y represaliados. El miedo hizo que la figura de Pepe se convierte en tabú en la familia y no se hablaba a los hijos ni en público. En aquella época, no era bueno que supieran que te decías Durruti.Todo el mundo optó por callar. A mi abuelo, lo detuvieron y estuvieron a punto de fusilarlo.Mi padre nació en 1945 y, cuando era joven, ya no vivía con este terror en el cuerpo; tampoco pasaba nada si la gente lo sabía, pero no era algo que fuera diciendo.Cuando tenía 25 años, robo al banco de Gijón. El único banco que había atracado en la historia de la ciudad era la sucursal del banco de España, de donde un grupo encabezado por Durruti se llevó más de medio millón de pesetas en 1923. El padre estaba en la ciudad por casualidad y se alojó en un hotel. Horas después, la policía lo vino a ver por si tenía alguna relación con los hechos ... Curiosamente, a mí me pasó todo lo contrario. Estaba con unos amigos en una plaza y la policía nos detuvo para registraros u ver lo que haciarnos. Me tocó un agente que era un apasionado de la historia y, al ver mi apellido en el DNI, me preguntó sobre Buenaventura y, después, me dejó estar.



¿Qué se hizo de la compañera de Durruti?


Buenaventura se unió a Emilienne Morin, a quien él llamaba Mimí, cuando estaba en París con Ascaso, que también se enamoró de una francesa. En 1931, tuvieron una hija, Colette. Vivieron en Barcelona hasta que, después de la muerte de Buenaventura, ambas volvieron hacia Francia. Colette quiso venir a conocer la familia en 82, pero sólo llegó hasta la plaza España porque había dos secretas acosándola; decidió volverse.Finalmente, pudo visitarnos años después, cuando yo tenía seis años. Más allá de esta ocasión, tuvimos contacto esporádico por carta, pero poco más. Colette tuvo dos hijos, que se cambiaron el apellido -Ignoramos el motivo por el que lo hicieron- y se fueron a vivir a Alemania.




[caption id="" align="alignleft" width="381"]Entierro de Manuel, uno de los siete hermanos de Durruti, muerto durante la Revolución de Asturias de 1934 Entierro de Manuel, uno de los siete hermanos de Durruti, muerto durante la Revolución de Asturias de 1934[/caption]

¿La familia mantuvo contacto con el entorno militante de Buenaventura?


Jesús Arnal, el cura que fue asistente de Durruti, fue a ver a mi abuelo al trabajo, tenía una empresa de grúas, que luego fue del padre y aún existe, Grúas Durruti. Se presentó y ofreció sus respetos, para cualquier cosa que necesitaran. La única relación directa con los personajes de la época fue la misma.



¿Cuántos Durruti quedáis?


En el Estado, la única descendencia que queda somos nosotros. Yo era la Durruti más joven hasta que, hace siete años, nació Lucía, que tiene los ojos azules característicos de la familia. Su padre, primo de mio, es José Buenaventura Durruti, hijo de Santiago. Una gran persona. Es presidente honorífico de la Asociación de amigos del Ferrocarril, ha escrito libros de botánica y hace quince años se presentó a la alcaldía de León. Ha investigado sobre el tema, ya que sus padres fueron fusilados y todavía no se sabe dónde están los cuerpos.Me dio mucha información.



¿Algún rasgo característico de la familia?


Todos los Durruti que he conocido, como mi abuelo y mi padre, eran unos cracks y, por lo que he conocido, también sé que Buenaventura tenía este carácter: personas muy llanas, muy campechanas, buena gente y honradas en el tú a tú.



¿Conservan documentos de la época?


La hermana de Buenaventura, Rosa, también vivía en León y tuvimos mucho contacto con ella. Conservaba recuerdos de su hermano, como cartas de García Lorca, Alberti, Ascaso ... Poco antes de morir, se enfadó con sus sobrinos y dejó la herencia a los sobrinos de su marido. Estos, sin saber el valor histórico que tenían los documentos, contrataron la empresa de mudanzas Reto, que vació toda la casa. Años después, un amigo de mi padre, haciendo un vino, le comentó: "Mira lo que he encontrado tirado en una caja del centro Reto, el carné de identidad de Durruti". En aquella casa, se perdieron documentos de valor incalculable



Hemos visto que, desde las instituciones, se ha puesto interés en recuperar figuras que quizás no avendrían a ser recuperadas de este modo, por ejemplo, Puig Antich. ¿La familia Durruti ha recibido algún reconocimiento?


Nunca nadie nos ha venido a preguntar nada. En el ámbito institucional, en absoluto. Quien era políticamente Buenaventura lo sé por la gente externa a la familia, por los libros de historia del instituto ... allí fue cuando pregunté. Ahora, vemos que los medios se hacen eco de la vida de Puig Antich, incluso se hacen camisetas con su cara: antes era un problema para la democracia y ahora lo consideran un mártir. Le han lavado la cara para reapropiarse de el; he oído hablar bien de él en RAC1. En el caso de Durruti, tergiversar los hechos es más complicado. Si se le empieza a dar un valor, se monta la de San Quintín. Creo que los de arriba tienen mucho miedo de remover el tema, que todavía está activo. Es como un volcán que puede entrar en erupción. Si no se le da ningún tipo de reconocimiento, no es porque sí.



¿Con qué te quedas de Buenaventura?


Toda herencia material que queda la tienes en esta carpeta: el resto fue quemada, expoliada ... todo ha desaparecido. En lo personal, me quedo con su respeto absoluto hacia los demás, sus modos de pensar y la necesidad de tomar conciencia de que, cuando haces un movimiento, repercute en tu entorno.



¿Como te ha influido decirte Durruti?


Buenaventura Durruti es parte de mí, pero tampoco he hecho nunca ostentación. Me alegra poder compartir con vosotros esta información y que la gente pueda conocer más sobre una persona que admira. Pero yo lo llevo más como un orgullo familiar que no como un orgullo político anarquista. Cuando vine a Barcelona, lo primero que hice fue visitar su tumba y cada año asisto al homenaje que se le hace. Buenaventura luchó hasta el final, a pesar de saber el miedo y el dolor que causaba a su familia. Aunque la gente se sorprende, después de él, los Durruti nunca han sido folloneros.




Fragmento de una carta que Durruti escribe a su madre desde Barcelona, tras la proclamación de la Segunda República

Y tú, ¿eres 'Follonera?


En cierto modo, soy más anarquista que nadie, pero yo cojo cosas de aquí y de allí, no me quiero encajonar en ningún tipo de ideología. Soy como soy y decido las cosas en función de mi propia lógica y mi manera de ver las cosas. Necesito libertad y no sentirme encadenada a nada. Este espíritu implica ser un poco follonera, pero el mundo está hecho como está hecho y, o te peleas un poco, o nada. Soy follonera en el sentido de que no me callo, siempre he sido guerrillera.


EL ATENTADO CONTRA EL CARDENAL SOLDEVILA ...


Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza y político de ultraderecha, era considerado uno de los grandes instigadores del terrorismo patronal del Sindicato Libre, junto con el gobernador civil de Barcelona, el general Severiano Martínez Anido. Después de que los pistoleros del empresariado, con el apoyo del Gobierno, asesinaran Salvador Seguí, Francisco Torres y Francisco Ascaso, del grupo Los Solidarios, Soldevila fue ejecutado dentro de su coche, el 4 de junio de 1923. Durruti no fue condenado porque, en aquellos momentos, teóricamente, estaba en la cárcel, aunque, según la versión de Marta, se habría escapado para participar en el atentado.



¿Qué sabes de la muerte de Buenaventura?


Estaba en Barcelona y le pidieron que fuera a Madrid, que estaba recibiendo mucha presión del ejército de Franco. Él no quería, pero, al final, accedió. Estaba dentro de un coche con un comunista, el sargento Manzano, y otras personas. En un momento en que la columna retrocedía, él salió del coche y Manzano le disparó por la espalda. Lo sabemos porque vimos la chaqueta, que tenía el agujero en la espalda con todos los bordes quemaduras: le habían disparado a quemarropa. La cazadora la guardó Mimí. Buenaventura murió en el acto, pero lo llevaron al hospital para que la gente no lo supiera y sus tropas no se rebelaran.



¿Por qué crees que lo mataron?


Los comunistas, preocupados porque tenía mucho poder, manipularon un discurso que Durruti había hecho en Barcelona y lo tildaron de loco y de sanguinario. No lo querían y lo mataron.



¿Como es que nunca no quedaron claro las circunstancias de su muerte?


Como era una persona tan relevante, en ese momento, a mucha gente le interesaba que no se supiera nada. Tras la muerte de Franco, Mimí ofreció una entrevista enInterviú en que hablaba, de la muerte y de la chaqueta, que aún conservaba. Pero no se ha hablado más.


LAS DIVERSAS VERSIONES DE LA MUERTE de Durruti


En noviembre de 1936, el frente de Madrid presentaba una situación desesperada. La virulencia del asedio del ejército fascista hacía prever la caída inminente de la ciudad. El 6 de noviembre, el gobierno central republicano huía a Valencia. Federica Montseny, ministra de la CNT, insistió a enviar Durruti y su columna para "salvar Madrid", ya que el frente de Aragón estaba parado y la presencia de Buenaventura en la capital podía hacer levantar la moral y ayudar a limar las tensiones que había entre la CNT y el gobierno de Caballero. Buenaventura se negó porque quería tomar Zaragoza, pero acabó accediendo.


El 4 de noviembre, Durruti hizo un discurso radiofónico (emitido por todo el Estado) en el que criticaba la militarización de las milicias, las luchas intestinas y la deriva "contrarrevolucionaria" que se daba en la retaguardia. Juan García Oliver, ministro de Justicia cenetista y compañero de Durruti de toda la vida, acompañó Buenaventura en Madrid en coche y le advirtió de los peligros que corría. Federica Montseny no quiso ir. La ciudad estaba en manos de la Junta de Defensa, comandada por el general Miaja y controlada por los militares comunistas y los asesores soviéticos.Su línea política buscaba la formación de un ejército unificado y disciplinario y despreciaba la forma de funcionar de las milicias anarcosindicalistas.


Durruti no se sintió bien recibido en Madrid. El 13 de noviembre, llegaron medio millar de efectivos de su columna, que Miaja envió a combatir inmediatamente a las orillas del Manzanares. Durruti se quejó de la mala calidad del armamento que habían recibido y encargó bombas de mano, que la Generalitat le envió. Las fuerzas catalanas se enfrentaron a los fascistas con un coraje temerario y lograron detener el avance enemigo, pero, después de una semana de combate ininterrumpido, perdieron un 60% de los efectivos.



Máscara mortuoria de Buenaventura Durruti

A primera hora de la tarde del 19 de noviembre, Durruti viajaba en coche cerca de la línea del frente de la Ciudad Universitaria. Allí, se encontró con un grupo de milicianos que retrocedían y bajó del coche para reprobar los mismos su actitud. A partir de este momento, existen múltiples relatos de los hechos. La versión oficial difundida al día siguiente aseguraba que un disparo proveniente de un hotel ocupado por los fascistas en la plaza de la Moncloa situada cerca de un kilómetro de distancia- había impactado contra Durruti en el pecho. Buenaventura fue trasladado al hospital que se había instalado en el Hotel Ritz. Lo atendió el doctor Prats Moya, que confirmó que las heridas eran mortales de necesidad: un agujero de bala le había atravesado el tórax.

[caption id="" align="alignleft" width="240"]Máscara mortuoria de Buenaventura Durruti Máscara mortuoria de Buenaventura Durruti[/caption]

Durruti murió de madrugada. Pero Juan García Oliver, en su libro de memorias "El eco de los pasos"relataba que, al día siguiente, el sargento Manzano -que también estaba dentro del coche y el doctor Santamaria, médico de cabecera de Durruti que le hizo el autòpsia, se acercaron a él para abrazarlo y, en privado, le confesaron que, en realidad, la muerte de Buenaventura había sido un accidente: al bajar del coche para abuchear a los milicianos, había resbalado, había golpeado el suelo con la culata del naranjero -un fusil metrallador y el arma se había disparado y la había herido. García Oliver pedirles que guardaran el secreto, pero interiormente no se les creyó: "Nunca había visto Durruti con un naranjero, como mucho llevaba una pistola en el cinturón". "Dada la seriedad de Manzano y Santamaría, siempre creí que debía de ser un compañero de su escolta, a quien se le había disparado el naranjero".



El cuerpo de Durruti fue trasladado a Barcelona, donde recibió un entierro multitudinario, y fue sepultado en Montjuïc, junto a las tumbas de Francisco Ascaso y Francisco Ferrer Guardia.Tenía 39 años

Muchos milicianos de la columna también creían que, Durruti, lo habían matado los enemigos internos. El corto verano de laanarquía, de Hans Magnus Enzesberger, recopila diversas versiones de los hechos: Ricardo Sanz, compañero de Los Solidarios y sucesor de Durruti al mando de la columna, coincidía con el relato oficial, si bien afirmaba que la ráfaga provenía de la azotea del Hospital Clínico. También decía el mismo Ricardo Graves, chófer del vehículo. Años después, Jesús Arnal, cura y secretario de Buenaventura, daba por buena la versión del naranjero y también lo hacía Ramón García López, que aseguraba que se encontraba en el coche en ese momento. Habían guardado un juramento de silencio durante años.


Juan Llarch, autor de La Muerte de Durruti, se entrevistó con el doctor Santamaria, que le había confesado que, aunque en la autopsia anotó que no había señales de un disparo a corta distancia, en realidad, la bala se había disparado a una distancia inferior a medio metro. El periodista Jaume Miravitlles vio la camisa agujereada, con marcas de pólvora y quemaduras alrededor del orificio. Luego, Miravitlles habló con Mimí, que le dijo que, aunque se atendierá a la versión oficial hasta la muerte, ella sabía que lo había matado a un miembro de su escolta. El cuerpo de Durruti fue trasladado a Barcelona, donde recibió el entierro más multitudinario que se ha visto en la ciudad, y fue sepultado en Montjuïc, junto a las tumbas de Francisco Ascaso y Francisco Ferrer Guardia. Tenía 39 años.


* Entrevista realizada con la colaboración de Joni D.


Fuente original y direccion de internet del articulo en catalan:

https://directa.cat/actualitat/marta-durruti-que-vingui-pepe-arregli




jueves, 20 de noviembre de 2014

José Buenaventura Durruti, revolucionario

hqdefault-1(León, 1896 – Madrid, 1936) Dirigente anarquista español, una de figuras legendarias del anarquismo. Hijo de un obrero de ideología socialista, trabajó desde los catorce años como mecánico ferroviario. En 1913 se afilió en la sección metalúrgica de la Unión General de Trabajadores (UGT). Tras participar en la huelga revolucionaria de agosto de 1917, hubo de exiliarse a Francia.



A su regreso a España en 1920, se estableció en Barcelona e ingresó en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Junto a Ricardo Sanz, Francisco Ascaso y Joan García, entre otros, fundó en 1922 el grupo anarquista Los Solidarios, al que se atribuiría en 1923 el atentado contra el cardenal y arzobispo de Zaragoza Juan Soldevila. Su objetivo era luchar contra las bandas armadas dirigidas por los empresarios catalanes. El grupo intervino en un atraco contra la sucursal del Banco de España en Gijón, en el que fue detenido Francisco Ascaso, quien fue liberado pocos días después por Durruti y sus colaboradores.



Durruti formuló una teoría de la revolución social basada en el golpe de estado insurreccional, a cargo de grupos de combate minoritarios. Con el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera, Durruti y Ascaso viajaron a Argentina y a otros países de Hispanoamérica (1924-1925); mediante atracos entendidos como activismo revolucionario, reunieron durante ese periodo fondos para las agrupaciones anarquistas. De nuevo en Europa, se radicaron en Francia. En 1927 fueron detenidos al descubrirse sus planes para secuestrar a Alfonso XIII. Expulsados de España el año siguiente, viajaron a Berlín y se establecieron en Bélgica en 1929.



Al proclamarse la Segunda República (1931), se instaló en Barcelona e impulsó la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Opuesto a la consolidación de la República parlamentaria y a los sucesivos gobiernos republicanos, participó activamente en las revueltas anarquistas de 1932 y 1933, y en la fracasada revolución de octubre de 1934. Esta experiencia le llevó a defender el no boicot de la CNT a las elecciones de febrero de 1936; la participación mayoritaria de los afiliados contribuiría a la victoria del Frente Popular.



Con el estallido de la Guerra Civil, dirigió las fuerzas anarquistas en Barcelona durante los combates del 19 de julio de 1936. Promovió el Comité de Milicias Antifascistas y encabezó una columna de milicianos que fue enviada al frente de Aragón para tomar Zaragoza. Durante su avance hacia la capital aragonesa procedió a la colectivización de los territorios recuperados, pero no logró entrar en Zaragoza.



En noviembre se trasladó a Madrid para apoyar la defensa de la capital ante la ofensiva de las tropas sublevadas. Al mando de una columna de dos mil milicianos, defendió el sector de la Ciudad Universitaria cercano al hospital Clínico, que terminaría sin embargo cayendo en manos de los nacionales. El 20 de noviembre murió de un disparo que había recibido el día anterior mientras inspeccionaba las zonas de combate, en circunstancias confusas. Su sepelio en Barcelona congregó a una inmensa multitud.



 



 José Buenaventura Durruti, revolucionario



https://www.youtube.com/watch?v=bNfnhZs6a4I